Presenció silenciosa la catástrofe,

Cual contempló Jerusalén sus muros

Para siempre entre el polvo sepultados.

¡Profanación sin nombre! Dondequiera

Que el alma humana, inteligente, rinde

Culto á lo grande, á lo pasado culto,

Esas selvas agrestes, esos bosques

Seculares y hermosos, cuyo espeso

Ramaje abrigo y cariñosa sombra

Dieron á nuestros padres, fueron siempre