Cual en campo enemigo, el árbol fuerte

De larga historia y de nudosas ramas,

Que es orgullo del suelo que le cría

Con savia vigorosa, y monumento

Que en solo un día no levanta el hombre,

Pues es obra que Dios al tiempo encarga

Y á la madre inmortal naturaleza,

Artista incomparable.

Y sin embargo...,

¡Nada allí quedó en pie! Los arrogantes