¡Todo por tierra y asolado todo!

Ya ni abrigo, ni sombra, ni frescura;

Los pájaros huídos y espantados

Al ver deshecha su morada; el viento

Gimiendo desabrido, como gime

En las desiertas lomas, donde sólo

Áridos riscos á su paso encuentra;

Los narcisos y blancas margaritas

Que apiñadas brillaban entre el musgo

Cual brillan las estrellas en la altura;