de tu pestaña crespa, Amor encienda

en tus célicos ojos tus auroras,

en tus ojos azules como el Actium,

y como el Etna ardientes...

¡Tú, Anactoria,

que enloqueces mi mente! ¡Tú, el ensueño

del alma ambicionado...! ¡De tu boca

riega sobre la mía la cascada

de tus ígnicos besos!

¡Venid todas,