por el amor, mi sangre abrasadora,

mar de oleaje bravío, mar de lava

que se estrella en sus cárceles de roca,

y levanta vorágines, y escupe

a los cielos la espuma de su cólera!

¡Llegad presto, queridas! El deseo

con sus puntas eléctricas me toca.

¡Me parece que os tengo entre mis brazos,

que vuestras carnes con mis carnes rozan,

que un aliento caldeado me enloquece,