Turno de las flores.
Esto es más grato. ¿Recordáis las maravillas florales de la Exposición Universal? Habría que repetir el mismo himno, que glosar el mismo canto. Flores de todos los climas, de todos los colores y de todas las formas se presentan en las serres nuevas, en el jardín de las Tullerías, al lado de la rue Rívoli La jardinería confina ya con la escultura, con la pintura, con la literatura. Hay aquí también nobleza y distinción. Junto a las rosas reinas y las princesas exóticas, están las flores de los campos, las flores rústicas que han recibido educación, que han aprendido a ser elegantes, que han aumentado y afinado sus trajes, que saben, al paso del aire, hacer cumplidas reverencias y que pueden ser cortejadas por las más exigentes mariposas. Un soplo de penetrantes aromas brota de tantas delicadas carnes, de tantas magníficas corolas. Mil formas se combinan, se juntan, y todos los tintes lucen a la luz que pasa amorosa por los vidrios de las galerías. ¡Qué vasta nomenclatura! Las familias se multiplican y se llega en ocasiones a perder el conocimiento. Rosas, ¿cuántas rosas? Claveles, ¿cuántas especies de claveles? Llaman las clemátides japonesas de colores episcopales; los geranios de todos los colores, los caladiums tropicales, las otras flores de sonantes nombres latinos y griegos; las rosas siempre, de cien, de mil nombres, desde los de las leyendas hasta los de las vulgares dedicadas a subprefectos y propietarios; las reina-margaritas, los jazmines, las múltiples violetas; las cestas de amapolas civilizadas; la anémona antigua que en el latín de Plinio como bajo el cielo se abre al soplo del aire: Flos numquam se aperit nisi vento spirante, unde et nomen ejus. Y otras, y otras, infinitas joyas de los parterres.
Las marquesas, los ministros, militares, ricos mundanos iban y venían gozando en la fiesta primaveral y perfumada.
El filósofo, silencioso, meditabundo me dijo de pronto:
—La verdad es que el derecho al pan es indiscutible.
—Sí, le contesté.
—Y también este otro: que cada cual tenga en la vida su parte de rosas.