M. George d'Esparbes debe hacerse presente en la fiesta de Heine, su antecesor, en el culto de la leyenda del Aguila.
Tanto peor para las patrias que desconocen a sus hijos ilustres; tanto peor para las patrias cuando los hijos gloriosos las dicen con justicia: «No tendrás mis huesos». Alemania hará construir cien monumentos más a sus mariscales, políticos y Césares.
Heine descansa contento en París.
Tiempo después de escritas las anteriores líneas he asistido a la inauguración del monumento, un modestísimo monumento. No hubo, pues, regalo de millonario. Tanto mejor.