Refiriéndose a la concepción que de la dignidad de su arte han tenido dos ilustres prerafaelistas ingleses—casi huelga nombrarlos: Rossetti y Burne Jones—dice un escritor britanico que la desventaja única de la elevación aristocrática de su ideal es la de ser incomprensible excepto para unos pocos. Algo semejante puede afirmarse de la obra de Moreas.
Tal como los ritos musicales de Beyruth, Meca de los wagneristas, o como las excelencias delicadas del arte pictórico de los primitivos, las poesías del autor del «Pelerin Passionné» necesitan para ser apreciadas en su verdadero valor, de cierto esfuerzo de intelecto, y de cierta iniciación estética. «Autant en emporte le vent» fué escrito de 1886 a 1887. Es en ese librito donde se encuentran las que se podrían llamar primeras manifestaciones quatrocentistas de Moreas. Madeleine, Agnes, Enone, son encantadoras figuras del siglo décimoquinto; sus facciones exigen la humana sencillez y al propio tiempo la milagrosa expresión de un Botticelli. La Edad Media es para nuestro poeta como para Dante Gabriel Rossetti, familiar y amada, y los sujetos que ella le sugiere, son plausiblemente idealizados, sin una tacha anacrónica, sin una falta o debilidad en la idea íntima ni en la ornamentación exterior.
El espíritu vuela a los tiempos de la caballería. Leyendo los poemas medioevales de Moreas se comprende el valor del conocido verso de Verlaine:
... le Moyen âge énorme et délicat...
El poeta vive la vida de los príncipes enamorados, de los guerreros galantes. Los lugares que se presentan a nuestra vista son los viejos castillos tradicionales y poéticos; o alguna decoración que aparece como por virtud de un ensalmo, o del movimiento de la mano de una hada. Las parejas llenas de amor, cortan flores en fantásticos parques. Tras un rosal se alcanza a ver de cuando en cuando, ya la joroba de un bufón, ya la cola irisada de un pavo real. «Agnes» es una deliciosa y extraña sinfonía. Las estrofas están construídas de mano maestra, y el alma atenta del artista se siente acariciada por la repetición de un suave «leit-motive.»
La poética de Moreas está definida en estas cortas palabras del maestro Mallarmé:
«Une euphonie fragmentée, selon l’assentiment du lecteur intuitif, avec une ingénue et precieuse justesse...»
En resumen, Moreas posee un alma abierta a la Belleza como la primavera al sol. Su Musa se adorna con galas de todos los tiempos, divina cosmopolita e incomparable poliglota. La India y sus mitos le atraen, Grecia y su teogonía y su cielo de luz y de mármol, y sobre todo, la edad más poética, la edad de los santos, de los misterios, de las justas, de los hechos sobrenaturales, la edad terrible y teológica; la edad de los pontífices omnipotentes y de los reyes de corona de hierro; la edad de Merlin y de Viviana, de Arturo y sus caballeros; la edad de la lira de Dante, la Edad Media. El nombre del «Pelerin Passionné» está tomado de Shakespeare. La colección de versos amorosos de Moreas no tiene con la del poeta inglés ningún punto de contacto, como no sea el pertenecer al mismo género, al erótico, y el empleo de variedad de metros y de caprichos rítmicos. Shakespeare usa desde el verso que equivale en inglés a nuestro endecasílabo español:
When my love swears that she is made of truth,