que hacen que nuestro corazón «tiemble y se extrañe...» primero con la proclamación del imperio musical—de la «musique avant toute chose»—y las maravillas del matiz, en una poética encantadora y sabia; después con la sapientísima gracia de una sencillez más difícil que todas las manifestaciones que parecieron al principio tan abstrusas.
Dubus canta su romanza teniendo la visión de aquel parque verleniano en que iban las bellas, prendidas del brazo de los jóvenes amantes, soñadoras; y en donde los tacones luchaban con las faldas...
J’aimerais bien vous égarer un soir
Au fond du pare desert, dans une allée
Impénétrable à la nuit etoilée:
J’aimerais bien vous égarer un soir.
Je ne verrais que vos longs yeux féeriques
Et nous vivons lèvres closes, rêvant
A la chanson languisante du vent;
Je ne verrais que vos longs yeux féeriques.
Luego las pequeñas cosas divinas del amor, en medio de los perfumes del gran bosque misterioso, las dos almas olvidadas de la tierra; vuelos de mariposa, sombras propicias...
Quelle serait la fin de l’aventure?
Un madrigal accueilli d’airs moqueurs?
Nous fûmes tant les dupes de nos cœurs?
Quelle serai la fin de l’aventure?
Abates de corte, marquesas, ecos de las Fiestas galantes. Como en éstas, la expresión de un indecible «régret», y el refugio de la desolación en el ensueño.
En ritmos de Malasia continúan las lentas y vagorosas prosas de las ilusiones fugitivas, de las «reveries» crepusculares, de las laxitudes que dejan los apasionados besos idos; se oyen en el «pantum» como las quejas de un viejo clavicordio, que hubiese sido testigo de las horas de pasión, en la primavera en que florecieron las ilusiones, y que hoy rememora ¡tan tristemente! las albas amorosas que pasaron. ¿Hay algo más melancólico que el rostro de viuda de esa musa entristecida que tiene por nombre Antes?
En «Les Jeux fermés» las reminiscencias de Verlaine aparecen más claras que en ninguna. Si me favoreciese la memoria, recordaría el pasaje original del maestro. Pero los pocos lectores para quienes escribo estas líneas, podrán hacer la confrontación:
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Toute blanche, comme une aubépine fleurie,
Voici la Belle-au-bois-dormant: on la marie,
Ce soir, au bien-aimé qu’elle atendit cent ans.