Pero Niobe está de moda: y eso basta.
13 junio, 1896.
ESAS REPÚBLICAS
José María Mayorga Rivas.
Una víctima de la guerra entre Nicaragua y Honduras
Un pobre joven, mi amigo de los primeros años—poeta si gustáis—, de familia noble y buena—familia de raíces coloniales, peninsulares—, un bravo corazón, un brazo, una energía, acaba de morir en las cercanías de Tegucigalpa—Honduras, América Central—, a la cabeza de su tropa, llevando honrosamente su uniforme de coronel.
Diera yo dos docenas de licenciados politiqueros, de los que abundan en el país en que me tocó nacer, por esa fresca vida, por ese enérgico talento, por esa alma escogida que se sacrificó en aras del becerro de cobre del más falso de los patriotismos.
Ya sabemos que se va Bryson, corresponsal del New York Herald, a Centro América, pues se anuncia una nueva carnicería política. ¡Pobres Repúblicas! Si algo me regocija es que el barco que llevaba a Groussac en su última gira, haya pasado lejos de las costas centroamericanas. Si ese admirable justiciero desolló a Chile y a Méjico, al pasar por aquellos tropicales países, no hubiera dejado hueso sin quebrantar.