—Y bien, yo quisiera no acostarme temprano esta noche.

—¿Por qué?

—Vienen senadores a hablar contigo; quiero verlos.

—Pero, querida, vas a aburrirte.

—No me aburriré.

—Querrás jugar.

—No jugaré.

—Harás ruido.

—Estaré bien formal.