La Prensa no dijo media palabra sobre el Astro de Seneste—cuya figura y descripción están bien claras para el menos entendido—. Se dijo que León Daudet aseguraba haber querido pintar en el incentuoso grande-hombre—«¡Vous êtes un homme, monsieur Goethe»...—¡a Wagner! Más a la vista estaba la tempestad en el hogar de Juana Hugo. Luego la dedicatoria del libro, por León Daudet, a su abuela... Se murmuró de revelaciones y secretos escabrosos... A Buenos Aires envió J. Lermina una correspondencia sobre el asunto, que Mariano de Vedia no publicó. Después, el divorcio, iniciado hace más de un año, y que acaba de resolverse, según lo ha comunicado ha pocos días el corresponsal de La Nación, en París.
Algunos han pensado que León Daudet ha hecho el escándalo público, para tener un ruidoso éxito de librería.
Juana Hugo es hoy una de las divorciadas más tentadoras de París. Probablemente se casará pronto: es rica y princesa de la sangre; bella e inteligente. Mas si ha logrado todo o gran parte de lo que le anunció su abuelo en los versos que le hizo cuando imitó hípicamente a Enrique IV, no tendrá ciertamente ni una cabalgadura como aquella, ni las horas de oro que conducían su vida cuando
Jeanne était au pain sec dans le cabinet noir...
Febrero, 25-1895.
[1] Cuando Drumond publicaba estas líneas, el autor de Hœnes a L'Astre Noir no había dado a la luz ningún libro.