Fiestas primaverales
Los poetas y las flores
(CONTINUACIÓN)

LOS NENÚFARES

(BARBEY D'AUREVILLY)

Allons, bel oiseau bleu, venez chanter votre romance a madame...

(SUZANE.)

Vous ne mettrez jamais dans votre flore amoureuse le nénuphar blanc qui s'appelle...

(UNE PREMIÉRE LETTRE.)

I.—¡Nenúfares blancos, oh lirios de las aguas límpidas, nieve que surge del fondo de su azur, que adurmiéndose sobre vuestros tallos, tenéis necesidad, para dormir, de un lecho puro! Flores de pudor, ¡si!, sois demasiado altivas para dejaros cortar... y vivir después. ¡Nenúfares blancos, dormid sobre vuestros ríos! ¡Y no os cortaré jamás!

II.—Nenúfares blancos, flores de las aguas soñadoras, si soñáis, ¿en qué soñáis? Pues para soñar preciso os es estar enamoradas, es preciso tener el corazón enamorado... o celoso; pero vosotras, ¡oh, flores que el agua baña y protege, para vosotras soñar... es aspirar el frescor! ¡Nenúfares blancos, dormid en vuestra nieve; yo no os cortaré jamás!

III.—¡Nenúfares blancos, flores de las aguas adormecidas, flores cuya blancura da frío a los corazones ardientes, que os hundís en vuestras aguas desentibiadas cuando el sol luce, nenúfares blancos! Quedad ocultos en los ríos, en las brumas, bajo los sauces espesos... ¡De las flores de Dios, sois las últimas! ¡Yo no os cortaré jamás!

LA CANCIÓN DE LAS ROSAS