Hasta 1830, el Ecuador formó con la Nueva Granada y Venezuela, bajo el gobierno de Bolívar, la República de la gran Colombia. Poco antes de la muerte del Libertador y de la disolución de esta nacionalidad, tropas peruanas invadieron el territorio ecuatoriano, pero fueron vencidas por las colombianas, comandadas por Sucre, en la llanura de Tarqui. Sin embargo, la gran República no pudo consolidarse; apenas duró ocho años. Venezuela se separó en 1829 y el Ecuador en 1830, el mismo año de la muerte de Bolívar. Entonces se constituyó el Ecuador en República independiente, siendo proclamado primer Presidente constitucional, por la Convención de Riobamba, en Agosto de 1830, el general Juan José Flores.
Del régimen conservador militarista de Flores—dice un historiador—, pasó la República al liberal moderado de Rocafuerte, que protegió la instrucción pública y mejoró la hacienda nacional. Volvió Flores al poder y permaneció en él, hasta que en 1845 le derrocó la revolución del 6 de Marzo, que hizo surgir a la Presidencia a un civil, Roca, cuyo gobierno fué respetuoso de la ley y las libertades públicas, económico, honrado y magnánimo. Empatadas las votaciones para Presidente de la República en el Congreso de 1849, entre los candidatos general Antonio Elizalde y Diego Noboa, se elevó este político a la Presidencia en 1851, y fué depuesto por Urbina, que subió al poder apoyado por el liberalismo. Urbina expulsó a los jesuítas. Libertó a los esclavos. A pesar de sus buenos hechos, su gobierno ha sido acusado de desorganizador y militarista. Se levanta después la figura de García Moreno, notable por sus grandes virtudes como por su crueldad. El fanatismo religioso fué ley en su gobierno y le ha hecho célebre en Europa. Su busto está en el Vaticano. Construyó la gran carretera de Quito, inició el ferrocarril de Guayaquil a esa capital, y dió gran impulso a las obras públicas. Le sucedieron Carrión y Espinosa, hombres buenos, pero no políticos de grandes energías. Vuelto a la Presidencia García Moreno, en 1869, gobernó por el terror del patíbulo, que no escatimó, pero administró con pureza e inteligencia los caudales públicos. Asesinado García Moreno en 1875, ocupó Borrego la Presidencia, elegido por gran popularidad; pero antes de que pudiera desarrollar su programa de gobierno, un teniente suyo, Veintemilla, se levanta, y después de sangrientas batallas se hace nombrar Presidente. Al expirar su período quiso reelegirse, dió un golpe de Estado, pero una coalición conservadora liberal dió con él en tierra el 9 de Julio de 1883. La Convención de 1884 nombró a Caamaño, Presidente. En su administración se estableció el telégrafo en toda la República, y se constituyó el ferrocarril de Durán a Yaguachi. Su época fué de lucha contra la revolución liberal encabezada por Alfaro. Pero alcanzó a cumplir su período y a hacer elegir a Antonio Flores (hijo del primer presidente), cuyo gobierno, liberal moderado, se distinguió por su paz, su cultura, su respeto a la ley y a las libertades. Flores eligió a Cordero, que gobernó el país hasta 1895. Dimitió Cordero y sucedióle Alfaro. Bajo este gobierno, la nación reformó sus instituciones desde el punto de vista ampliamente liberal, y se llevó a cabo la construcción del ferrocarril de Chimbo a Quito. Sucedió a Alfaro el general Plaza, cuyo acentuado liberalismo continuó la gran reforma iniciada por aquél. Para el período siguiente fué designado García, hombre de negocios, de honorables antecedentes. Su gobierno fué como los anteriores, de filiación liberal, pero no tuvo tiempo para implantar sus ideales de administración, porque el descontento de algunos elementos del partido liberal derrocó su gobierno, y llevó de nuevo a Alfaro a la Presidencia de la República, desde 1906. Luego ascendió al poder D. Emilio Andrade. Y a su gobierno han sucedido los acontecimientos que, hasta estos momentos mantienen el país en agitación.
Desde el punto de vista legislativo, el Ecuador es uno de los países más adelantados del mundo. Tiene las leyes de Registro y Matrimonio civil, con divorcio por causales que garantizan los derechos del hombre, la mujer y la descendencia; el Fisco administra los bienes de las comunidades católicas, con cuyo producto paga el culto, invirtiendo el saldo en obras de beneficencia. La Constitución garantiza la vida, la honra y la propiedad; en consecuencia, no hay pena de muerte, esclavitud, recluta forzosa, impuestos ni servicios no establecidos por la ley, fueros ni privilegios, juzgamientos por comisiones especiales ni por leyes posteriores, prisión por deudas, incomunicación por más de veinticuatro horas, ni tormentos; hay libertad de conciencia o de cultos, de prensa, de asociación, de enseñanza, de industria, de tránsito, de defensa y petición; es inviolable el domicilio y la correspondencia epistolar y telegráfica; existe la igualdad ante la ley, el derecho que uno sea considerado inocente mientras no se le declare culpado, en debida forma, y de que no se le exija testimonio en juicio criminal contra sí mismo o contra sus parientes, dentro del cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad.
La extensión territorial de la República es de 700.000 kilómetros cuadrados, incluyendo las islas Galápagos, archipiélago que, al ser abierto el Canal de Panamá, será de los más ricos centros comerciales del Pacífico. Aunque la población es apenas de dos millones de habitantes, la agricultura y la minería están en un estado floreciente. Los metales que más se exportan son el oro de las minas y lavaderos de la provincia de Esmeraldas; plata, de la provincia de Cañar; cobre, carbón de piedra, lignita, azufre, mármoles, alabastros, piedra pómez y para construcción de edificios, y petróleo. El sombrero de paja toquilla o de Jipi-japa, llamado equivocadamente Panamá, es objeto de un activo comercio con el exterior. Y como esta industria, otras muchas han adquirido gran incremento en el país. Hay ingenios de azúcar que tienen actualmente una capacidad productora de siete mil toneladas anuales, y que puede decuplicarse sin más que apropiar nuevos terrenos al cultivo de la caña, y establecer más maquinaria. Existen también grandes fábricas de cerveza, de lienzos y bayetas, de velas, jabón, fósforos, embarcaciones de madera y hierro, a la vela y a vapor, de cigarros y cigarrillos, de perfumes, de calzado, de chocolates, fundiciones, aserríos de madera, tenerías, etc., etc. Las entradas fiscales se calculan en 15.500.000 sucres, y las constituyen: los derechos de importación a las mercaderías extranjeras, cobrados al peso; los derechos de exportación a los productos nacionales; los estancos de sal y pólvora; contribución general; impuestos de timbres, alcabalas, aguardientes, marcas de fábrica, minas y utilidades de bancos. El total de la deuda pública, al 30 de Junio de 1909, era de 43.142.392 sucres. La antigua deuda externa se convirtió en los llamados Bonos cóndores del ferrocarril de Guayaquil a Quito, que ganan 4 por 100 de interés y 1 por 100 de amortización, y está reducida ahora a 722.000 sucres. La deuda interna asciende a 11.000.000 de sucres, de modo que las obligaciones del país con el exterior son una mera garantía por la diferencia, 32 millones, y esto en forma de garantía subsidiaria por el 6 por 100 de interés y 1 por 100 de amortización de los bonos ferrocarrileros.
La intelectualidad de ese bello país ha tenido príncipes en el continente. Baste con nombrar a Olmedo y a Montalvo. Otros han ilustrado también la mentalidad de la República, entre ellos, los Mera, el tan ingenioso Federico Proaño, el ilustre Numa Pompilio Llona, Marieta Veintemilla y Eudófilo Alvarez.