»Secularizar la enseñanza, como secularizar el Estado, ha sido una de las grandes miras de la revolución que, a través de las más recias tempestades y de las resistencias y oposiciones seculares, va llenando su misión progresiva y civilizadora en las jóvenes repúblicas del Nuevo Mundo...
»Nuestras universidades coloniales señalaron sin duda, y a pesar de todo, cierto progreso científico. Yo recuerdo y no puedo menos de citar con respeto el nombre del Sr. Quintanilla, tercer Obispo de Honduras, que estableció una clase de latinidad: enseñar el idioma en que Cicerón, el varón más literario que ha archivado la memoria humana, pronunció sus grandes oraciones y cultivó la más alta filosofía; en que Séneca y Epicteto divulgaron la moral más pura y fijaron la ley de la recta razón; en que Tácito imprimió el hierro candente de la historia sobre la carne viva de todos los tiranos, y en que el divino mantuano tradujo los ecos de los cielos, como para hacer de la tierra un idilio o una égloga. ¿No señalará esto un arranque de inteligencia, un grande paso hacia el progreso literario y científico, en el año de 1588, en Comayagua? Yo no tengo más que respeto y simpatías para el Obispo Vargas y Abarca, que fundó el colegio tridentino; ese colegio, a pesar de las nebulosidades teológicas, debe haber despertado alguna inteligencia, derramado alguna luz; hecho vislumbrar alguna verdad, y ofrecido campo y estímulos a la juventud. Y mi respeto y simpatías suben de punto por el obispo progresista, y que debe haber sido hombre de considerable ilustración, D. Antonio Guadalupe, que fundó en 1874 una clase de filosofía. Esta sola palabra fué, a no dudarlo, una resplandeciente aurora en la profunda noche colonial.»
Estos párrafos del discurso memorable del gran orador, muestran con brillo el concepto que se tiene en Honduras, desde sus primeros tiempos, de la ilustración y de su trascendente significado ante el porvenir.
[COSTA RICA]
Es Costa Rica una de las naciones más pacíficas del Continente americano y una de las más laboriosas, de gobierno mejor organizado, y donde las prácticas republicanas se cumplen con mayor escrupulosidad. La entrada y salida de sus gobernantes siempre se efectúa según la Constitución y la voluntad popular, sentando con ello el país, en la agitada vida política de Centro-América, precedentes ejemplares para el resto del ramillete de nacionalidades istmeñas. Así lo reconocen todos los pueblos; y los Estados Unidos de Norte-América, recientemente, por boca de su Ministro de Estado, Mr. Knox, han tenido conceptos encomiásticos al contestar una brillante oración diplomática del presidente, doctor Ricardo Jiménez.