Y bajo el pórtico blanco de Paros,

Y en los boscajes de frescos laureles,

Píndaro dióle sus ritmos preclaros,

Dióle Anacreonte sus vinos y mieles.

Toda desnuda, en los claros diamantes

Que en la Castalia recaman las linfas,

Viéronla tropas de faunos saltantes,

Cual la más fresca y gentil de las ninfas.

Y en la fragante, harmoniosa floresta,

Puesto a los ecos su oído de musa,