Peregrino del arte, voy al soñado Oriente,
el acero en la mano, la fe en el pecho ardiente.
¿O, tras esfuerzo vano, tras ensueño deshecho,
sólo hallaré el vacío del querer satisfecho?
¿La desilusión trágica, el dolor desmedido,
del amante no amado, del apóstol no oído?
En fin, en una frase, de todo visionario:
¿El desencanto eterno y el eterno Calvario?
Peregrino del arte, voy al soñado Oriente,
el acero en la mano, la fe en el pecho ardiente.