Soy el último, es cierto, más sería el primero
en derramar la sangre lírica por el fuero
de la divina raza de América latina,
cuyo sol milagroso parece que declina...
Las águilas y halcones sienten hambre. En el Norte
los inviernos castigan y los fuegos de junio.
Los pájaros rapaces buscan el plenilunio
de los amados cielos, donde brilla la corte
de estrellas que derraman la luz del porvenir.
—¡Hermanos! ¡Es la hora de poderos unir!