Él admira la luminosa figura del patricio argentino, ansía el glorioso porvenir de nuestra raza, sueña con la fraternidad de nuestras naciones, y teme la conquista de los fuertes bárbaros blancos del Norte. Estas ideas han de exteriorizarse más claramente en su poema Estelar, especie de confesión rimada, que es de lo más intenso e interesante del volumen. Véase este fragmento:
...No más lenguas extrañas
ni extranjeras amantes, veleidosas y frías.
Un hálito de América anima las campanas
y los densos palmares murmuran alegrías.
El océano a la espalda, con hervores de estelas:
la playa que el sol dora, rica y hospitalaria.
...Plegaban los marinos las fatigadas velas...
cuando, desde la proa, modulé mi plegaria:
—¡Salud! Patria doliente, bella hasta en el ultraje