del bárbaro del Norte: Bríndame tu hospedaje,

dame de tus almíbares y acójanme tus cielos,

abrígame del frío que he sentido en los hielos;

y hoy que sobre tus llanos mi blanca tolda fijo,

déjame que te llame con amores de hijo.

—Tengo tu misma savia, hablo en vivo español,

llevo fiebre de montes y nací bajo el sol.

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Y oficio en los altares de mi Patria, contrito

de haber manchado un día la blancura del rito.