qui sème la terreur, l'effroi dans le canton;
ma figure est farouche et mon aspect féroce,
le monde m'obéit comme un chien le bâton.
Y la gente ríe y celebra eso. Luego llega Lemercier, a quien han retratado como una Marioneta y canta su canción de las legumbres; una tontería. Luego llega Paul Marinier a quien se le pueden perdonar muchas cosas por haber escrito lindas canciones, como «Au clair de la lune» y otras. Este cancionero tiene la figura de un criollo, con su rostro un tanto moreno y sus grandes bigotes negros. Acaba su tarea, se le aplaude con un ban, y sube a la tarima un M. Charles Fallot, que, en verdad, merece su apellido.
«Nacido en Pekín, de padre inglés y madre china. Ha servido a la Francia cinco años en la Legión extranjera. Casado en Inglaterra con una holandesa, nacida de padre español y madre noruega». En una palabra, un chansonnier bien parisien. El chansonnier bien parisien canta:
L'étoile d'amour
j'oublierai...
j'ai rêvé de l'aimer
la petite Église