en un alma sin bandera,

que lleva por donde quiera

su torturador? ¡quién sabe!

· · · · · · · · · · · · · · · ·

¡Oh padre de los vivos! ¿a dónde van los muertos,

a dónde van los muertos, Señor, a dónde van?

· · · · · · · · · · · · · · · ·

¡Oh, buena hada! ¿tendrá Dios

piedad de nosotros?

· · · · · · · · · · · · · · · ·