Mantén sus ímpetus, esclavos,

mantén heladas sus entrañas,

(como los fjords escandinavos

en su anfiteatro de montañas).

¡Pon en su frente de azahares

y en su mirar hondo y divino,

remotos brillos estelares,

quietud augusta de glaciares

y claridad de lago alpino!

Él vive la vida europea. Mas de pronto le asaltan los recuerdos de su tierra. Madrigaliza a una niña de dieciséis años. A su amigo el ex embajador Casasús, noble poeta, escríbele clásicamente: