después de hacer unas muecas—

le debo a Concho Paniagua

tres pesos de una rialera,

a «mano» Froilán, seis reales;

a San Roque, una novena;

a Chico Antillón, dos pesos,

de un muerto que alcé en su mesa.

Deciles a las muchachas

que a vos te doy la ternera,

y el armario con el baúl,