Á lo que contestó Tha:
—Diste muerte á un gamo; con ello tuvo franca entrada en la Selva la Muerte, y con la Muerte vino el Miedo, hasta el punto de que las gentes de la Selva se temen ya unos á otros, de la propia suerte que le temes tú al de la piel desnuda.
El primer tigre dijo á esto:
—Á mí no me tendrán miedo nunca, porque los conocí desde el principio.
Repuso Tha:
—Anda á verlo.
Y el primer tigre corrió de un lado á otro llamando á voces al ciervo, al jabalí, al sambhur, al puerco espín y á todos los Pueblos de la Selva, y todos huyeron de él, que había sido su juez, porque le tenían miedo.
Volvióse entonces el primer tigre, vencido su orgullo, y dando de cabezadas contra el suelo, desgarró la tierra con sus uñas, replicando:
—Acuérdate que hubo un tiempo en que fuí el dueño de la Selva. ¡No me olvides, Tha! ¡Permite que mis hijos recuerden que algún día no supe lo que era vergüenza, ni lo que era miedo!
Y Tha le contestó: