—Aquí está, bajo mi garra, y con el espinazo roto. Haz saber á la Selva que yo maté al Miedo.
Rióse entonces Tha, y dijo:
—Has matado á uno de tantos; pero tú mismo se lo contarás á la Selva... porque tu noche ha terminado ya.
Entonces se hizo de día, y de la boca de la caverna salió otro de los de la piel desnuda, vió el cadáver en el camino y al primer tigre sobre él, y cogió un bastón puntiagudo...»
—Ahora arrojan unas cosas cortantes; dijo Ikki bajando á la orilla y haciendo ruido con sus púas, porque Ikki era considerado como manjar muy fino por los gondos[14] (que le llamaban Ho-Iggoo) y algo sabía él del hacha malvada, pequeñita, que hacen girar rápidamente, á través de un claro en el bosque, como si fuera un caballito del diablo.
—«Era un bastón puntiagudo, como los que ponen en el fondo de los hoyos que sirven de trampa, dijo Hathi, y arrojándolo hirió al primer tigre en el costado. Así, ocurrieron las cosas tal como había dicho Tha, porque el tigre fué corriendo por la Selva dando rugidos, hasta que logró arrancarse el palo aquel, y todos supieron que el de la piel desnuda podía herir á distancia, por lo cual le temieron más que antes. Así, también, vino á resultar que el primer tigre enseñó al de la piel desnuda á matar (y ya sabéis el daño que ha causado esto, desde entonces, á todos nuestros pueblos) por medio de lazos, de trampas y de bastones que vuelan, y por medio de la mosca de punzante aguijón que sale del humo blanco (Hathi aludía aquí al rifle), y de la Flor Roja, que nos obliga á huir hacia el terreno abierto y despejado. Y, sin embargo, una noche durante cada año, el de la piel desnuda teme al tigre, como Tha prometió que sucedería, y nunca la fiera le ha dado motivo para perder ese miedo. Donde lo encuentra lo mata, acordándose de la vergüenza por que tuvo que pasar el primer tigre. Durante el resto del año, el Miedo se pasea por la Selva lo mismo de día que de noche».
—¡Ahi! ¡Au! dijo el ciervo, pensando en lo que todo esto significaba para ellos.
—«Y sólo cuando un gran Miedo se cierne sobre todas las cosas, como ocurre ahora, podemos los de la Selva dejar á un lado todos nuestros temores de poca monta y juntarnos en un mismo sitio, como actualmente hacemos».
—¿Nada más que durante una noche le tiene miedo el Hombre al Tigre? dijo Mowgli.
—«Sólo durante una noche, contestó Hathi».