—Pero si me voy ahora. Este sitio es obscuro y frío, y deseo llevarme á la Selva eso que tiene una punta como de espina.
—¡Mira á tus pies! ¿Qué hay junto á ellos?
Cogió Mowgli algo blanco y liso.
—Es el cráneo de un hombre, dijo en voz baja. Y aquí hay dos más.
—Vinieron para llevarse el tesoro hace muchos años. Yo les hablé en medio de la obscuridad, y se quedaron quietos para siempre.
—Pero ¿para qué necesito yo eso que se llama tesoro? Si me quieres dar el ankus para llevármelo, ya habré cazado todo lo que deseo. Si no, me es igual. Yo no me bato con los del Pueblo Venenoso, y, además, ya me enseñaron la palabra mágica para los de tu tribu.
—¡Aquí no hay más palabra mágica que una, y ésta es la mía!
Lanzóse Kaa hacia adelante con los ojos echando llamas.
—¿Quién me invitó á traer al Hombre á este sitio? dijo silbando.