Cogió á la serpiente por detrás de la capucha, le abrió violentamente la boca con la hoja de acero, y mostró los terribles colmillos venenosos de la mandíbula superior, ya negros y consumidos en la encía. La cobra blanca había sobrevivido á su veneno, como les ocurre á las serpientes.

Thuu (está seco)[28] dijo Mowgli; y, haciendo seña á Kaa para que se alejara, cogió el ankus, dejando á la cobra en libertad.

—El tesoro del Rey necesita un nuevo guardián, dijo con gravedad. Thuu, has hecho mal. ¡Corre de un lado á otro y juguemos, Thuu!

—¡Qué vergüenza para mí! ¡Mátame! silbó la cobra blanca.

—Demasiado hemos hablado ya aquí de matar. Ahora nos iremos. Me llevo esa cosa de punta de espina, Thuu, porque con ella he peleado y te he vencido.

—Cuida, pues, de que esa cosa no te mate, al fin, á tí. ¡Es la muerte! ¡Acuérdate de lo que te digo: es la muerte! Hay en ella lo suficiente para quitar la vida á todos los hombres de mi ciudad. No estará mucho tiempo en tu poder, hombre de la selva, ni tampoco en el del que de tí lo tome. ¡Por ello se matarán sin cesar unos á otros! Mi fuerza se ha consumido; pero el ankus continuará mi tarea. ¡Es la muerte!... ¡La muerte!... ¡La muerte!

Arrastróse Mowgli por el agujero hasta llegar de nuevo al pasadizo, y lo último que desde allí vió fué cómo la cobra blanca golpeaba furiosamente con sus inofensivos colmillos las estúpidas caras doradas de los dioses tendidos en el suelo, silbando al propio tiempo: «¡es la muerte!»

Alegráronse de ver una vez más la claridad del día, y, cuando se hallaron de vuelta en la propia Selva y Mowgli hizo brillar el ankus con los reflejos de la luz matinal, estuvo casi tan contento como si hubiera hallado un ramo de flores nuevas que prenderse en el cabello.

—Esto brilla aun más que los ojos de Bagheera, dijo, con verdadero júbilo, al dar vueltas rápidamente al rubí. Se lo enseñaré; pero ¿qué es lo que quiso decir la Thuu cuando habló de la muerte?

—Lo ignoro. Lo que siento con todo mi cuerpo, desde la cabeza hasta la punta de la cola, es que no le hicieras probar tu cuchillo. Siempre hay algo malo en las Moradas Frías... sobre el suelo ó por debajo de él. Pero, tengo ahora hambre. ¿Cazas conmigo esta mañana? dijo Kaa.