—Pero ten presente lo pequeño que es, dijo la pantera negra, que hubiera echado á perder á Mowgli si ella hubiera podido educarle á su modo. ¿Cómo pueden caber en cabeza tan chica todos tus largos paliques?
—¿Hay, acaso, en la Selva cosa alguna que de puro pequeña no pueda matarse? No. Pues bien: por esta razón le enseño todo eso, y por lo mismo le pego, con mucha suavidad, cuando se le olvida algo.
—¡Con suavidad! ¿Qué sabes tú de suavidades, viejo Patas-de-hierro? gruñó Bagheera. Toda la cara le has llenado hoy de cardenales con tu... suavidad. ¡Uf!...
—Valdría más que estuviera lleno de cardenales de cabeza á pies, mientras fueran causados por mí, que le quiero, que no que le ocurriera alguna desgracia por ignorancia, contestó Baloo con suma gravedad. Ahora le estoy enseñando las Palabras Mágicas de la Selva, que han de protegerle contra los pájaros, contra el Pueblo de las Serpientes y contra todo cuadrúpedo que caza, excepto contra su propia manada. Desde hoy, con sólo recordar tales palabras, podrá ya pedir protección á todos los habitantes de la Selva. ¿No vale esto la pena de recibir algunos golpes?
—Bien, pero cuidado con matar al hombrecito. No es ningún tronco de árbol para que vayas á afilar en él tus embotadas garras. Pero, dime, ¿qué Palabras Mágicas son ésas de que estás hablando? Más probable es que tenga yo que prestar ayuda á alguien, que pedirla (y, al decir esto, estiró Bagheera una de sus patas, contemplando con admiración los acerados cinceles de sus garras); sin embargo, añadió, me gustaría saberlo.
—Llamaré á Mowgli y él te dirá esas palabras... si se le antoja. ¡Ven, Hermanito!
—Tengo la cabeza como un árbol lleno de abejas que zumban, dijo por encima de los que hablaban una vocecilla malhumorada, y Mowgli, en el colmo de la indignación, se deslizó por el tronco de un árbol añadiendo al echar pie á tierra:
—¡Si vengo es por Bagheera y no por tí, Baloo, viejo gordiflón!
—Lo mismo me da, dijo Baloo, aunque le hiriera en lo vivo y le apenara la contestación. Dile, pues, á Bagheera las Palabras Mágicas de la Selva, que te he enseñado hoy.
—¿Las Palabras Mágicas... para qué Pueblo? dijo Mowgli contentísimo al ver la ocasión que se le ofrecía para exhibirse. En la Selva hay muchos lenguajes. Yo los sé todos.