—¡Vamos, veo que no ha perdido la lengua!, dijo Baloo, con sonrisa de satisfacción y orgullo. ¡Y pensar que, siendo tan joven, se ha acordado de las Palabras Mágicas que sirven para los pájaros, en el preciso instante en que le llevaban á través de los árboles!

—¡Bien se lo metiste en la cabeza!, contestó Bagheera. Pero estoy orgullosa de él. Y ahora vamos á las Moradas Frías.

Todo el Pueblo de la Selva sabía donde estaba este sitio, pero ninguno de ellos iba nunca allí, porque lo que llamaban las Moradas Frías era una antigua ciudad abandonada, perdida y enterrada en la selva, y pocas veces se ve que las fieras usen un sitio donde antes estuvieron los hombres. Lo hará el jabalí; pero no las tribus cazadoras. Por otra parte, los mismos monos vivían allí tan poco como en cualquier otro punto fijo, y ningún animal que se respetara algo se hubiera acercado hasta la distancia que alcanza la vista, excepto en épocas de sequía, cuando las medio arruinadas cisternas y los estanques conservaban un poco de agua.

—La jornada se nos llevará media noche... yendo á toda velocidad, dijo Bagheera, con lo cual Baloo se puso muy serio.

—Iré tan aprisa como pueda, contestó lleno de ansiedad.

—No nos atrevemos á esperarte: síguenos, Baloo. Kaa y yo no podemos ir á paso tardo.

—Tenga pies ó no, puedo yo correr tanto como tú con los cuatro que tienes, dijo Kaa lacónicamente.

Esforzóse Baloo en acelerar el paso; pero tuvo que sentarse echando los bofes; y así, le dejaron para que fuera más despacio, mientras Bagheera se adelantaba con el rápido galope propio de la pantera. Kaa no dijo una palabra; pero por mucho que corriera Bagheera, la enorme serpiente pitón de la Peña no se dejaba adelantar. Venció Bagheera al llegar á un torrente lleno de agua, porque ella lo pasó de un salto, mientras Kaa tenía que nadar, fuera del agua la cabeza y una pequeña parte del cuello; pero, al llegar á tierra, pronto la serpiente recuperó lo perdido.

—¡Por el cerrojo que me dió la libertad (dijo Bagheera al desvanecerse la última luz del crepúsculo), te aseguro que eres buena andadora!

—Tengo hambre, dijo Kaa. Por otra parte, me han llamado rana con manchas...