—¿Qué embuste dice tu papel, Paolo?

Todos los vecinos en el barrio conocen al pregonero; y él conoce á todo el mundo: desde la recién bautizada hija del genovés marmolista, que es la más joven, hasta la madre de Lucio, el zapatero, que es la más viejecita.

Rápido Mercurio, Paolo vuela, echando á los aires su grito sonoro:

L'Araldo: Ultime notizie dell' Abissinia, L'esercito in rotta. Morte del Generale Vicini.

De los zaguanes, de la confitería, del restaurante, de todas partes salen gentes á comprar el periódico. Los transeúntes, el farmacéutico, el licorista, hasta las mujeres, hasta los muchachos, todo el mundo quiere tener noticias, todo el mundo anhela ver por sus propios ojos, la verdad, la ignominia del ejército; todo el mundo rabia por saber cómo han huído las huestes de Italia, ante las tropas de Menelick.

Lucio, el zapatero, al mirar cómo la gente corre y se arremolina, sale á su puerta. En ese instante se percibe clara, rotunda, la voz del pregonero:

L'Araldo: Ultime notizie del Abissinia, L'esercito in rotta. Morte del Generale Vicini.

El zapatero se demuda. Aquel maldito gritón pasaría un momento después, á la puerta de su tenducho. La viejecita oiría aquellas voces de reclamo; y la angustia, como una serpiente, se enroscaría en el alma de la madre y de la patriota.

El pregonero corre, calle arriba.

Y Lucio oye á su madre que le pregunta: