7 [Yo] recitaré el decreto. El SEÑOR me ha dicho: Mi hijo [eres] tú; yo te engendré hoy.
8 Pídeme, y te daré por heredad los gentiles, y por posesión tuya los términos de la tierra.
9 Los quebrantarás con vara de hierro; como vaso de alfarero los desmenuzarás.
10 Y ahora, reyes, entended; admitid castigo, jueces de la tierra.
11 Servid al SEÑOR con temor; y alegraos con temblor.
12 Besad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis [en el] camino, cuando se encendiere [de aquí] a poco su furor. Bienaventurados todos los que en él confían.
CAPÍTULO 3
1 Salmo de David, cuando huía de delante de Absalón su hijo. ¡[Oh] SEÑOR, cuánto se han multiplicado mis enemigos! Muchos se levantan contra mí.
2 Muchos dicen de mi alma: No hay para él salud en Dios. (Selah.)
3 Mas tú, el SEÑOR, [eres] escudo por mí; mi gloria, y el que ensalza mi cabeza.