XI.

A Lucrecia.

¡Oh famosa Lucrecia! gentil dama
De cuyo desgarrado noble pecho
Salió la sangre que extinguió, á despecho
Del rey injusto, la lasciva llama!

¡Oh con cuánta razon el mundo aclama
Tu virtud! pues por premio de tal hecho
Aun es para tus sienes cerco estrecho
La amplísima corona de tu fama.

Pero si el modo de tu fin violento
Puedes borrar del tiempo y sus anales,
Quita la punta del puñal sangriento

Con que pusiste fin á tantos males,
Que es mengua de tu honrado sentimiento
Decir que te valiste de puñales.

XII.

A la misma.