En exhalados ayes
Salgan confusamente
Suspiros que me abrasen,
Lágrimas que me aneguen.
Corran de sangre pura
Que mi corazon vierte,
De mis dolientes ojos
Las perenales fuentes.
Publique con los gritos
Que ya sufrir no puede
Del tormento inhumano
Las cuerdas inclementes.
Ceda al amor el juicio,
Y él con estremos muestre
Que es solo de mi pecho
El duro presidente.
¡En fin, muriò mi esposo!
Pues ¿cómo indiferente
Yo la suya pronuncio
Sin pronunciar mi muerte?
El sin vida, ¿y yo animo
Este compuesto débil?
Yo con voz ¿y él difunto?
¿No muero cuando el muere?
¡No es posible! Sin duda
Que, con mi amor aleves,
O la pena me engaña,
O la vida me miente.
Si él era mi alma y vida,
¿Cómo podrá creerse
Que sin alma me anime,
Que sin vida me aliente?
¿Quién conserva mi vida?
O ¿de dónde le viene
Aire con que respire,
Calor que la fomente?
Sin duda que es mi amor
El que en mi pecho enciende
Estas señas que en mí
Parecen de viviente.