Celia.—[Ap.] ¡Qué buenas nuevas me dan
Con esto que ahora he oido,
Para tener yo escondido
En su cuarto al tal don Juan!
Que habiendo notado el modo
Con que le trata enfadada,
Quiere hacer la tarquinada
Y dar al traste con todo.
Y ¿quién, señora, ha logrado
Tu amor?
Dª. Ana.—Solo decir puedo
Que es un don Cárlos de Olmedo
El galan... Mas han llamado;
Mira quién es, que despues
Te hablaré, Celia.
Celia.—¿Quién llama?
[Dent.]—La justicia.
Dª. Ana.—Esta es la dama;
Abre, Celia.
Celia.—Entre quien es.
(Entran los embozados y doña Leonor.)
Emb.—Señora, aunque yo no ignoro
El decoro de esta casa,
Pienso que el entrar en ella
Ha sido mas venerarla
Que ofenderla, y así os ruego
Que me tengais esta dama
Depositada, hasta tanto
Que se averigue la causa
Por qué le dió muerte á un hombre
Otro que la acompañaba;
Y perdonad, que á hacer vuelvo
Diligencias no escusadas
En tal caso [Vánse].
Dª. Ana.—¿Qué es aquesto?
Celia, á aquesos hombres llama,
Que lleven esta mujer,
Que no estoy acostumbrada
A oir tales liviandades.
Celia.—[Ap.] Bien la deshecha mi ama
Hace de querer tenerla.