Celia.—Hasta aquí podeis salir,
Que aunque mandó mi señora
Que os retiraseis, yo quiero
Haceros esta lisonja,
De que desde aquesta reja
Oigais una primorosa
Música, que á cierta dama,
Aquien mi señor adora,
Ha dispuesto. Aquí os quedad.
Cast.—Oiga usted.
Celia.—No puedo ahora.
(Váse y sale por el otro lado)
Cast.—Fuése y cerrónos la puerta,
Y dejónos como monjas
En reja, solo nos falta
Una escucha que nos oiga.
(Llega y mira)
Pero, señor, vive Dios,
Que es cosa muy pegajosa
Tu locura, pues á mí
Se me ha pegado.
D. Cár.—¿En qué forma?
Cast.—En que escucho los cencerros,
Y aun los cuernos se me antoja
De los bueyes que perdimos.
(Llega don Cárlos)