(Váse Leonor.)
Cel.—Anda, pues, y vuelve á priesa,
Que te espero. No haré tal,
Sino cerraré la puerta
E iré á avisar á Marsilio
Que se le va Melisendra. (Váse.)
(Sale don Juan.)
D. Juan.—Con la llave del jardin
Que dejó en mi poder Celia,
Para ir á lograr mis dichas
Quiero averiguar mis penas.
¡Qué mal dije averiguar,
Pues á lo que es evidencia
No se puede llamar duda!
Pluguiera á Dios estuvieran
Mis celos y mis agravios
En estado de sospecha!
Mas ¿cómo me atrevo, cuando
Es contra mi honor mi ofensa,
Sin ser cierta mi venganza,
Hacer mi deshonra cierta?
Si solo basta á ofenderme
La presuncion, ¿cómo piensa
Mi honor que puede en mi agravio
La duda ser evidencia,
Cuando la evidencia misma
Del agravio en la nobleza,
Siendo certidumbre falsa,
Se hace duda verdadera?
Que como al honor le agravia
Solamente la suspecha,
Hará cierta su deshonra
Quien la verdad juzga incierta
Pues si es así, ¿cómo yo
Imagino que hay quien pueda
Ofenderme, si aun en duda
No consiento que me ofenda?
Aquí oculto esperaré
A que mi contrario venga,
Que quien del estado en que
Está su correspondencia
Duda, que vendrá de noche
Quien de dia sale y entra.
Yo quiero entrar á esperarlo;
Honor, mi venganza alienta. (Váse.)
[Salen don Cárlos y Castaño con un envoltorio.]
D. Cár.—Por mas que he andado la casa,
No he podido dar con ella,
Y vengo desesperado.
Cast.—Pues, señor, ¿de ver no echas
Que están las puertas cerradas
Que á esotro cuarto atraviesan,
Por el temor de doña Ana,
De que su hermano te vea,
O porque á Leonor no atisbes?
Y para haceros por fuerza
Casar, doña Ana y su hermano
Nos han cerrado entre puertas?
D. Cár.—Castaño, yo estoy resuelto
A que don Rodrigo sepa
Que soy quien sacó á su hija,
Y quien ser su esposo espera;
Que pues por pensar que fué
Don Pedro, dársela intenta,
Tambien me la dará á mí
Cuando la verdad entienda
De que fuí quien la robó.
Cast.—Famosamente lo piensas;
Pero ¿cómo has de salir,
Si doña Ana es centinela
Que no se duerme en las pajas?
D. Cár.—Fácil, Castaño, me fuera
El salir contra su gusto,
Que no estoy yo de manera
Que tengan lugar de ser
Tan comedidas mis penas.
Solo lo que me embaraza
Y mi valor desalienta
Es el irme de su casa
Dejando á Leonor en ella,
Donde á cualquier novedad
Puede importar mi presencia;
Y así he pensado que tú
Salgas, pues aunque te vean
No hará ninguno el reparo
En tí que en mí hacer pudiera;
Y este papel que ya escrito
Traigo, con que le doy cuenta
A don Rodrigo de todo,
Le llevas.