(Sale doña Ana al paño.)

Dª. Ana.—Don Rodrigo con mi hermano
Está; desde aquí pretendo
Escuchar á lo que vino,
Que como á don Cárlos tengo
Oculto, y lo vió mi hermano,
Todo lo dudo y lo temo.

D. Rod.—Digo, pues que aunque ya vos
Enterado estareis de esto,
Don Cárlos á vuestra hermana
Hizo lícitos festejos,
Correspondióle doña Ana;
No fué mucho, pues lo mesmo
Sucedió á Leonor con vos.

D. Ped.—(Ap.) ¿Qué es esto? [¡válgame el cielo!]
¿Don Cárlos quiere á mi hermana?

Dª. Ana.—¿Cómo llegar á saberlo
Ha podido don Rodrigo?

D. Rod.—Digo, por no deteneros
Con lo mismo que sabeis,
Que viéndose en el aprieto
De haberlo ya visto vos
Y de estar con él riñendo,
La sacó de vuestra casa.

D. Ped.—¿Qué es lo que decis?

D. Rod.—Lo mesmo
Que vos sabeis y lo propio
Que hicísteis vos; pues es bueno
Que me hicierais vos á mí
La misma ofensa, yo cuerdo
Venga á tratarlo, y que vos
(Sin ver que permita el cielo
Que veamos por nosotros
La ofensa que á otros hacemos)
Os mostrais tan alterado.
Tomad, hijo, mi consejo,
Que en las dolencias de honor
No todas veces son buenos,
Ni bastan solo süaves,
Los medicamentos recios,
Que ántes suelen hacer daño;
Pues cuando está malo un miembro,
El experto cirujano
No luego le aplica el hierro
Y corta lo dolorido,
Sino que aplica primero
Los remedios lenitivos;
Que acudir á los cauterios
Es cuando se reconoce
Que ya no hay otro remedio.
Hagamos lo mismo acá:
Don Cárlos me ha hablado de ello.
Doña Ana se fué con él,
Y yo en mi poder la tengo.
Ellos lo han de hacer sin vos,
Pues ¿no es mejor, si han de hacerlo,
Que sea con vuestro gusto,
Haciendo cuerdo y atento
Voluntario lo preciso?
Que es industria del ingenio
Vestir la necesidad
De los visos del afecto.
Aqueste es mi parecer,
Ahora consultad cuerdo
A vuestro honor, y vereis
Si os está bien el hacerlo.
Y en cuanto á lo que á mí toca,
Sabed que vengo resuelto
A que os caseis esta noche;
Pues no hay por qué deteneros.
Cuando vengo de saber
Que á mi sobrino don Diego
Dejásteis herido anoche,
Porque llegó à conoceros,
Y á Leonor quiso quitaros.
Ved vos cuan mal viene aquesto
De que vos no la sacasteis.
Y en suma, este es largo cuento,
Pues solo con que os caseis
Queda todo satisfecho.

Dª. Ana.-Temblando estoy qué responde
Mi hermano; mas yo no encuentro
Qué razon pueda mover
A fingir estos enredos
A don Rodrigo.

D. Ped.—Señor,
Digo, en cuanto á lo primero,
Que el decir que no saqué
A Leonor, fué fingimiento,
Que me debió decoroso
Mi honor y vuestro respeto,
Y pues solo con casarme
Dices que quedo bien puesto,
A la beldad de Leonor
Oculta aquel aposento,
Y ahora en vuestra presencia
Le daré de esposo y dueño
La mano; pero sabed
Que me habeis de dar primero
A doña Ana, para que
Siguiendo vuestro consejo
La despose con don Cárlos
Al instante. [Ap.] Pues con esto
Seguro de este enemigo
De todas maneras quedo.