Pensé desatar el lazo
Que mi libertad oprime,
Y fué apretar la lazada
El intentar desasirme.
Si de tus méritos nace
Esta pasion que me aflije,
¿Cómo el efecto podrá
Cesar si la causa existe?
¿Quién no admira que el olvido
Tan poco del amor diste,
Que quien camina al primero
Al segundo se avecine?
No, pues, permitas, mi Fabio,
Que en ti el mismo afecto vive,
Que un leve enojo blasone
Contra un amor invencible.
No hagas que un amor dichoso
Se vuelva en afecto triste,
Ni que las aras de Antéros
A Cupido se dediquen.
Deja que nuestras dos almas,
Pues un mismo amor las rige,
Teniendo la union en poco,
Amantes se identifiquen;
Un espíritu amoroso
Nuestras dos vidas anime,
Y Láchesis al formarlas
De un solo copo las hile.
Nuestros dos conformes pechos
Con solo un aura respiren;
Un destino nos gobierne,
Y una inclinación nos guie.
Y en fin, á pesar del tiempo
Pase nuestro amor felice
De las puertas de las Parcas,
Unidad indivisible,
Donde siempre, amantes sombras,
Nuestro eterno amor envidien
Los Leandros y las Heros,
Los Píramos y las Tisbes.