Si Dios os hiciera humilde
Como tan discreto os hizo,
Y os ostentáseis de claro
Como campais de entendido,
Yo en mi lógica vulgar
Os pusiera un silogismo,
Que os hiciera confesar
Que este fué solo el motivo;
Y que cuando en mí empleais
Vuestro ingenio peregrino,
Es manifestar el vuestro
Mas que celebrar el mio.
Conque quedándose en vos
Lo que es solo de vos digno,
Es una accion inmanente,
Como verbo intransitivo;
Así yo no os agradezco,
Pues solo quedo al oiros
Deudora de lo enseñado,
Pero no de lo aplaudido.
Y así sabed que no estorba
El curioso laberinto
En que, Dédalo escribano,
Vuestro nombre ocultar quiso;
Aunque se quedó encerrado,
Tiene tan claros indicios,
Que si no es el Mino-Tauro,
Se conoce el Paulo-minus.
Pues si la combinatoria,
En que á veces kirkerizo,
En el cálculo no engaña,
Y se yerra en el guarismo.
Uno de los anagramas
Que salen con mas sentido
De su volumosa suma
Que ocupara muchos libros,
Dice... Lo diré? Mas temo
Que os enojaréis conmigo,
Si del título os descubro
La fe, como del bautismo.