Les puede costar caro a los que la conducen con tanta lentitud.
Antígona
¡He ahí mi definitiva sentencia de muerte!
Creón
No acaricies la idea de que quede sin ejecución.
Antígona (Llevada por los guardas.)
Muros de Tebas, patria mía, dioses de mi país, todo se acabó, me arrastran; ved a vuestra reina sola y abandonada, con qué ultraje la abaten y de qué manos lo recibe, por haber sido fiel a los deberes de la piedad.
El Coro
En una prisión de bronce, Dánae, en otro tiempo, fué privada de la luz del día y se vio luego encerrada en una especie de tumba, remedo, para ella, de un lecho nupcial, y, no obstante, hija mía, era de ilustre origen y llevaba en su seno los gérmenes de fecundidad que Zeus había derramado sobre ella en lluvia de oro. Pero tal es el poder terrible del destino; ni las riquezas, ni las armas, ni las torres, ni las negras naves movidas por el remo pueden evitar su carrera.
Encadenado con lazos de piedras el violento hijo de Drías, el rey de los Hedonios, sufrió la cólera terrible de Dionisos; así se amortiguó la impetuosidad de su locura. Reconoció al dios que en tal locura había ultrajado con insolentes palabras cuando turbó las orgías de las bacantes, hizo apagar sus antorchas y sublevó a las musas que aman la armonía.