El Coro
¡Cielos! ¿Qué debemos pensar? La reina ha desaparecido sin que palabra alguna salga de su boca.
El Mensajero
Mi asombro es igual al vuestro. Me inclino a creer que habiendo oído la desgracia de su hijo, temerá dejar estallar sus lamentos a los ojos de los tebanos, y que habrá ido con su dolor al palacio, para poder abandonarse a él en medio de sus mujeres. Conoce demasiado la prudencia para hacer nada que...
El Coro
No sabemos; un excesivo silencio se nos antoja temible. Los gritos inmoderados no tienen enojosos efectos.
El Mensajero
Pronto veremos, entrando en el palacio, si su corazón medita en secreto algo funesto. Un silencio sobrado profundo debe alarmar.
ESCENA IV
El Coro