El Coro
Y el desgraciado, ¿qué hace en medio de sus males?
El Oficial
Habla de abrir las puertas, de mostrar a todos los tebanos al que asesinó a su padre, al que de su madre... pronuncia palabras impuras que no me atrevo a repetir; habla de precipitarse fuera de nuestro muro, de que no debía permanecer aquí, bajo el peso de las imprecaciones que su boca ha lanzado sobre sí mismo. Pero carece de fuerza y de vista; sus males son demasiado grandes para que pueda soportarlos. Va a testimoniároslo; abre las puertas del palacio; vais a ver un horrible espectáculo que haría sentir compasión al enemigo más cruel.
ESCENA II
EDIPO, el Coro
El Coro
¡Cielos, qué horripilante estado, el más horrible de cuantos se hayan nunca ofrecido a nuestros ojos! Desgraciado, ¿qué delirio os ha arrebatado, qué demonio ha podido colmar vuestra desgracia con males tan crueles? ¡Ay, infortunado! En vano querríamos hablaros, interrogaros, miraros, ni siquiera podemos posar en vos nuestra mirada, de tal modo nos horroriza vuestro estado.
Edipo
¡Ay, infeliz de mí! ¿Dónde estoy, en qué sitio resuena mi voz? ¿Dónde me has precipitado?