En el tagalog antiguo según Noceda y S. Lucar, diez se decía toro y esta voz significa, en pampango, un geme que en tagalog se dice tumuro (um, interfijo). Este mismo vocablo significa en ilocano "un ancho de dedo". La verdad es que, turo pampango, significa más bien el ancho de dos manos puestas juntas una al lado de la otra; anchura total que también se mide por la distancia de la extremidad del pulgar y de la del dedo índice estendidos: de allí que este último recibió en tagalog el nombre de hintuturo. Más tarde, en tagalog, turo recibió la significación de apuntar, señalar, por ser sin duda acción para la cual se emplea el dedo índice.

El sentido de muchas palabras me hace ver que las medidas las tomaban con el ancho de los dedos ó de las manos. Del mismo modo que la vara tenía distintas proporciones en las provincias de España, los nombres de medidas se referían también en Filipinas á longitudes no siempre iguales entre las diferentes agrupaciones étnicas, ó, con más propiedad, lingüísticas. El geme, que en pampango y tagalog tenía la anchura de dos manos juntas, solo comprendía en ilocano la anchura de cuatro dedos; es decir, una palma de mano (sin comprender el pulgar). Dice el diccionario del P. Carro: "sañgapat tamodoan, un geme", cuya traducción, al pié de la letra, es: cuatro tamodos (de todo con el interfijo am). Los bicoles medían también por la anchura de la mano y decían: dapalan nin palad, ancho de la palma. En pampango, al lado de toro, tenían el damak, "medida de cinco dedos que es la mano á lo ancho", según Bergaño; y no se crea que damak signifique la mano ni se asemeja á la voz que designa esta en pampango. Una forma poco usada en el día, en bicol, para decir diez es, tagnob, voz que hemos hallado en pampango trasformada en sapno que quiere decir, "cargar con las palmas de las manos". De nuevo tenemos aquí la comunidad, que he señalado, de significación de diez y de algo que se hace con las dos manos ó las respresente unidas. Tantas repeticiones en esta doble significación, que se explican teniendo en cuenta lo dicho y observado en los números 7, 8, 9, no pueden ser hijas de la casualidad y nadie se atreverá á calificarlas de pura coincidencia.

Me parece, pues, poder afirmar que las palabras usadas hoy día en algunas lenguas malayo-polinesianas para designar la cifra diez, son trasformaciones de forma y sentido de palabras que, primitivamente, sirvieron para designar una actitud de ambas manos. Pero el tagalog sangpoo es una contracción de sang polo. Es inutil pretender que polo deriva de toro: tampoco se tiene que recurrir á las lenguas polinesianas: la explicación la tenemos en las mismas lenguas filipinas, en muchas de las cuales pulus, polon, significan totalidad, conjunto, todos, sentido que, aplicado á los de los de ambas manos, indicó el número diez.


LABINISÁ, once; LABINDALAWÁ, doce; LABINTATLÓ, trece; etc., etc., etc.

Con los nombres anteriores los tagalog tenían la base para la numeración decenal. Del mismo modo que para nombrar 7, 8, 9, se sobreentendía diez al decir, menos tres dos ó uno, así también, para decir 11 á 19 se decía más uno, más dos, etc., etc., sin decir diez. Efectivamente, en tagalog labin isa, 11; labin dalawa, 12, etc., etc., significa sobra, es decir, de más uno, de más dos, callando "diez" á que al decir de más se hace referencia. En malgache se siguió el mismo procedimiento; fuluraikamby, diez uno-más: en malayo se dice sa blas, dua blas, sin que hasta ahora los lingüistas hayan hallado la significación propia de blas, belas ó welas del malayo y del javanés.


DALAWANGPÓO, veinte; TATLONPÓO, treinta etc., etc., no necesitan explicación después de lo que acabamos de decir, pues su sentido se comprende facilmente.


SANDAAN, un ciento; DALAWANDAAN, dos cientos; etc. etc. De la centena para arriba, la significación propia de las voces que designan las cifras, en las lenguas polinesianas, es: mucho, gran número, innumerable, etc. etc., palabras que aunque no determinan ninguna cantidad, significan una cifra dada que varía según las necesidades de cada pueblo y su grado de cultura.