Al reflexionar sobre la palabra que nos ocupa se nos presentan al espíritu palabras de análogo sonido, cuyo significado participa también de la analogía de la forma, encerrando siempre una idea de dualidad. Kalulua ó kalolowa significa para los tagalog, según los diccionarios hechos por católicos, el alma, que según la comprendemos, era una concepción que los tagalog no podían tener y la que indudablemente no podían designar con la voz Kalulua. La significación de esta palabra es, "el doble de una cosa", lo que los egipcios llamaban el "Ka"; asi es que para los tagalog existia Kalulua para los animales y para los vejetales. La composición misma de la palabra nos viene á demostrar lo que decimos: Ka es una partícula prefija que convierte al radical á que se une en nombre sustantivo, dándole una significación de compañía, como ocurre en español con la partícula con ó com en compañero, compadre, contrincante, etc. etc.

Lulua es la contracción de la repetición de la palabra lua, y en tagalog, entre los varios sentidos que la repetición tiene la propiedad de dar á las voces, está la de imitación, representación, como fingimiento. Kalulua tiene pues este significado: "como segundo de persona ó cosa." Otra palabra con este mismo ó parecido sentido es larawan, imagen, retrato: parece ser una contracción de la repetición lawa como en kalulua, en la que la segunda l está cambiada en r, como ocurre con frecuencia, apareciendo al final la partícula sufija an, que dá el sentido de "ser hecho."

No solo en tagalog descubro una relación entre el nombre del número dos y la voz con que se significa el alma: en tahitiano se dice varua (rua, dos); en ibanag ikararua, advirtiendo que el prefijo ika es de número ordinal, de donde resulta la significación, aplicada á alma, "lo que hace como segundo"; porque la repetición del radical dá el sentido de "como imitando".

El Abate Favre, con otros malaistas, supone que dua malayo, es derivado de dwi sanscrito, lo cual no me parece admisible, no solo porque he demostrado que proviene del dual de la segunda persona en la lengua tahitiana, sino porque no era de esperar que, para denominar una cifra tan pequeña, tuvieran estas lenguas que recurrir al sanscrito, cuando para cifras mayores hallaron, sin recurrir á voces estrangeras, expresiones propias para denominarlas. En las lenguas polinesianas no existen voces de origen sanscrito y todos los nombres de número son de origen puramente local. Las semejanzas de sonido que se puedan hallar, no son más que coincidencias. Casi todas las lenguas europeas nombran la cifra dos con una voz de origen ariano: en casi todas las de Oceanía, ese nombre, de origen polinesiano, ofrece tan grande semejanza con la voz europea, que parecen ambas derivadas del mismo radical.


TATLÓ, tres. Según mi ilustre y sabio amigo el Dr. A. B. Meyer, los negritos de Mariveles y Zambales dicen ta-telo. Esta forma explica la del tag: en efecto, tatló debió ser en un día sa-teló ó ta-telo, haciendo notar aqui lo que con dalawa, la presencia de la partícula enunciativa sa trasformada en ta por el capricho ó más bien necesidades de la eufónia. Otra prueba de que la sílaba ta no es aqui más que una partícula enunciativa es que la vemos desaparecer cuando se forman números ordinales, lo que se hace en tag: añadiendo al nombre de número el prefijo ika: ikalawa, segundo: ikatló, tercero, en donde vemos que dalawa tatló han perdido las sílabas da y ta.

Telo ó talo se emplea en la mayoría de lenguas polinesianas: a-toru tahitiano, tolo en Rotuma, telu malgache; y en las lenguas filipinas, tatlo en bisaya con la misma formación que en tagalog tatlo en iloc; tolo en bicol: a-tlú en pampango donde vemos la enunciativa reducida á una vocal y tolo sufrir una contracción idéntica al tagalog; tallu en ibanag. En todos estos nombres se observa la permutación de l, r, como ocurrió en dalawa.

En tagalog el radical tolo significa "añadir el tercer hilo á dos ya torcidos para hacer una cuerda." Yo no puedo afirmar si tolo era primitivamente el nombre de una cosa, y esta era una cuerda ó si el nombre del número tres se aplicó á la cuerda por estar formada de esta cantidad de hilos ó torcidas: lo que parece claro es la relación de ambas espresiones. Muy probable es sin embargo que se llamara tolo á una cuerda compuesta de tres partes y que de aquí le vinó el nombre á la cifra que hoy significa. Tali, que en tagalog como en lengua malaya, significa cuerda, tiene también con el nombre del número que estudiamos gran analogía de sonido: quizas sea una forma moderna y toló una antigua. Me parece lógico suponer que antes de saber contar ya tenían cuerdas y se servían de ellas los pueblos cuyas lenguas nos ocupan, de donde se deduce prioridad á la significación de cosa.

La palabra tolos, ancla, es otra que consideraremos: las anclas usadas por los malayos tienen varias garras, pero más comunmente tres, como la de los europeos dos. Por otro lado tali tiene además en malayo significación de una "pequeña moneda". Mi sabio y querido maestro el Abate Favre, en su diccionario malayo, dice que este nombre debe sin duda su origen á que su valor (0,65 céntimos de peseta) es igual á cierto número de piezas de cobre, muy pequeñas, que van todas juntas, ensartadas en una cuerda, tali. Nos atrevemos á suponer que tali, de sonido semejante á tolo, se aplicó á esta moneda, no por la circunstancia que supone mi citado maestro, sino porque su valor es el de tres wang, siendo el wang, según H. C. Milliers, una moneda indígena.