Al comienzo de la primavera, el espartano Dercílidas fue enviado con pequeño número de tropas al Helesponto para hacer rebelar la villa de Abido contra los atenienses, la cual es colonia de Mileto.

Por otra parte, los de Quíos, viendo que Astíoco tardaba tanto en ir a socorrerles, viéronse obligados a combatir por mar con los atenienses, yendo a las órdenes del espartano León, que eligieron por capitán después de la muerte de Pedárito, en el tiempo en que estaba Astíoco en Rodas, a donde fue con Antístenes desde Mileto.

Tenían doce buques extranjeros que fueron en su socorro, cinco de Turios, cuatro de los siracusanos, uno de Anea, otro de Mileto, otro de León, y treinta y seis de los suyos.

Salieron todos los que eran para pelear, y fueron a acometer la armada de los atenienses animosamente, habiendo escogido un lugar muy ventajoso para ellos.

Fue el combate áspero y peligroso de una parte y de otra: en el cual los de Quíos no llevaron lo peor, mas sobrevino la noche separándolos y volvieron los quiotas dentro de la villa.

En este tiempo cuando Dercílidas llegó a Helesponto, la villa de Abido se le rindió y la entregó a Farnabazo.

Dos días después la ciudad de Lámpsaco hizo lo mismo, de lo cual advertido Estrombíquides, que estaba delante de Quíos, fue de súbito con veinticuatro naves atenienses para socorrer y guardar aquel paraje: entre estos barcos había algunos construidos para transporte de tropas, en los que iban hombres de armas.

Llegado a Lámpsaco, y habiendo vencido a los habitantes que salieron contra él, tomó en seguida la villa por no estar amurallada, y después de haber restablecido a los hombres libres fue a Abido. Mas viendo que no tenía esperanza de tomarla ni aprestos para cercarla, se dirigió desde allí a la ciudad de Sesto, situada en la tierra del Quersoneso, enfrente de Abido, la cual los medos habían poseído algún tiempo, y en ella puso numerosa guarnición para defensa de toda la tierra de Helesponto.

Por causa de la partida de Estrombíquides, los de Quíos se hallaron más dueños de la mar con los milesios, y sabiendo Astíoco el combate naval que estos de Quíos habían librado contra los atenienses, y el viaje de Estrombíquides, mostrose tan animado y seguro, que fue con solo dos naves a Quíos, donde tomó todas las que halló, llevándolas consigo. De allí se dirigió a Samos, y viendo que los enemigos no querían salir a combatir, porque no se fiaban mucho los unos de los otros, volvió a Mileto.

X.