Entretanto, estando los peloponesios ocupados en los negocios del Helesponto, los ciudadanos de Antandro (que es una villa de los eolios), tomaron consigo cierto número de soldados en Abido, los hicieron pasar por el monte Ida de noche, los metieron dentro de la villa, y echaron de ella a los del persa Arsaces, el cual estaba allí como capitán, puesto por Tisafernes, y trataba mal a los de la ciudad. Además del mal trato, teníanle mucho miedo, por la crueldad que había usado contra los delios; los cuales, cuando los echaron de la isla de Delos los atenienses, se refugiaron, por motivos de religión y amistad, en una villa cerca de Antandro, llamada Adramitio, y este Arsaces, que les tenía algún rencor, disimuló el enojo y fingió con los más principales quererse servir de ellos en la guerra y darles sueldo. Por esta vía los hizo salir al campo y un día, estando comiendo, los cercó con su gente, y mató a todos cruelmente a flechazos.
Por estas causas, y por no poder sufrir los tributos que les ponían, los antandrios echaron a los persas de la villa, y Tisafernes se sintió en gran manera ofendido, con tanto más motivo estándolo ya por lo que habían hecho los peloponesios en Mileto y en Cnido, expulsando de ambas poblaciones a los soldados del jefe persa. Y temiendo que le sucediese peor, y sobre todo que Farnabazo los recibiese a su sueldo, y con su ayuda hiciese con menos gasto, y en menos tiempo más efecto que había podido hacer él contra los atenienses, determinó ir al Helesponto para quejarse ante los peloponesios de los ultrajes que le habían sido hechos.
También iba por excusarse y descargarse de lo que le culpaban, principalmente en lo de las naves de los fenicios. Púsose en camino, y llegado a Éfeso, hizo su sacrificio en el templo de Diana.
En el invierno venidero, después de este verano, finaliza el año veintiuno de esta guerra.
FIN DEL TOMO II.
ÍNDICE GENERAL.
TOMO II.
| [Libro V.] — [I.] Los atenienses, al mando de Cleón, toman la ciudad de Torone a los peloponesios. Viaje que el ateniense Féax hace a Italia y Sicilia. — [II.] Brásidas vence a Cleón y a los atenienses junto a Anfípolis, muriendo ambos caudillos en la batalla. — [III.] Ajustan la paz los lacedemonios con los atenienses para sí y sus aliados, y después pactan alianza, prescindiendo de estos. — [IV.] La paz entre atenienses y peloponesios no es observada. Corinto y otras ciudades del Peloponeso se alían con los argivos contra los lacedemonios. — [V.] Comunicaciones que recatadamente tienen atenienses y lacedemonios. Hechos de guerra y tratados que en este verano se hicieron. — [VI.] Los lacedemonios se alían con los beocios sin consentimiento de los atenienses, contra lo estipulado en el tratado de paz, y estos, al saberlo, pactan alianza con los argivos, mantineos y eolios. — [VII.] Después de muchas empresas guerreras entre los aliados de los lacedemonios y de los atenienses, estos, a petición de los argivos, declararon que los lacedemonios habían quebrantado el tratado de paz y eran perjuros. — [VIII.] Estando los lacedemonios y sus aliados dispuestos a combatir con los argivos y sus confederados delante de la ciudad de Argos, los jefes de ambas partes, sin consentirlo ni saberlo sus tropas, pactan treguas por cuatro meses, treguas que rompen los argivos a instancia de los atenienses, y toman la ciudad de Orcómeno. — [IX.] Los lacedemonios y sus aliados libran una batalla en Mantinea contra los atenienses y argivos y sus aliados, alcanzando la victoria. — [X.] Pactan primero la paz, y después la alianza, los lacedemonios y los argivos. Hechos que realizan los lacedemonios y los atenienses sin previa declaración de guerra. — [XI.] Del sitio y toma de la ciudad de Melos por los atenienses, y de otros sucesos que ocurrieron aquel año. | [5] |
| [Libro VI.] — [I.] Trátase de la isla de Sicilia y de los pueblos que la habitaban, y de cómo los atenienses enviaron a ella su armada para conquistarla. — [II.] Hechos de guerra ocurridos durante aquel invierno en Grecia. La armada de los atenienses se apareja para el viaje a Sicilia. — [III.] Discurso de Nicias ante el Senado y pueblo de Atenas para disuadirles de la empresa contra Sicilia. — [IV.] Discurso de Alcibíades a los atenienses aconsejándoles la expedición a Sicilia. — [V.] Discurso de Nicias a los atenienses que, de nuevo y por medios indirectos, procura impedir la empresa contra Sicilia. — [VI.] Los atenienses, por consejo y persuasión de Alcibíades, determinan la expedición a Sicilia. Dispuesta la armada, sale del puerto del Pireo. — [VII.] Diversas opiniones que había entre los siracusanos acerca de la armada de los atenienses. Discursos de Hermócrates y Atenágoras en el Senado de Siracusa, y determinación que fue tomada. — [VIII.] Discurso de Atenágoras a los siracusanos. — [IX.] Parte de Corcira la armada de los atenienses y es mal recibida así en Italia como en Sicilia. — [X.] Llamado Alcibíades a Atenas para responder a la acusación contra él dirigida, huye al Peloponeso. Incidentalmente se trata de por qué fue muerto en Atenas Hiparco, hermano del tirano Hipias. — [XI.] Después de la partida de Alcibíades, los dos jefes de la armada que quedaron ejecutan algunos hechos de guerra en Sicilia, sitiando Siracusa y derrotando a los siracusanos. — [XII.] Arenga de Nicias a los atenienses para animarlos a la batalla. — [XIII.] Los siracusanos, después de nombrar nuevos jefes y ordenar bien sus asuntos, hacen una salida contra los de Catana. Los atenienses no pueden tomar Mesena. — [XIV.] Los atenienses por su parte y los siracusanos por la suya envían embajadores a los de Camarina para procurar su alianza. Respuesta de los camarineos. Aprestos belicosos que los atenienses contra los siracusanos en este invierno. — [XV.] Discurso de Eufemo, embajador de los atenienses, a los camarineos. — [XVI.] Los lacedemonios, por consejo y persuasión de los corintios y de Alcibíades, prestan socorro a los siracusanos contra los atenienses. — [XVII.] Los atenienses, preparadas las cosas necesarias para la guerra, sitian Siracusa. Victorias que alcanzan contra los siracusanos en el ataque de esta ciudad. Llega a Sicilia el socorro de los lacedemonios. | [85] |
| [Libro VII.] — [I.] Entra Gilipo en Siracusa con el socorro de las otras ciudades de Sicilia partidarias de los siracusanos. Pierde una batalla y gana otra contra los atenienses. Los siracusanos y los corintios envían una embajada a Lacedemonia pidiendo nuevo socorro y Nicias escribe a los atenienses demandándoles refuerzos. — [II.] Lo que decía la carta de Nicias a los atenienses y lo que proveyeron estos en vista de ella. — [III.] Los peloponesios entran en tierra de Atenas y cercan la villa de Decelia. Socorros que envían a Sicilia, así los atenienses, como los peloponesios. — [IV.] Siracusanos y atenienses libran una batalla por mar en el puerto, y por tierra, pretendiendo ambos haber alcanzado la victoria. Encuentros que tuvieron después durante el sitio. — [V.] Necesidades que sufría Atenas por la guerra. Algunos tracios que fueron a servir a los atenienses, y se volvieron por falta de paga, al regresar destruyen la ciudad de Micaleso, y después son casi todos dispersados. — [VI.] Lo que hicieron los capitanes atenienses Demóstenes y Eurimedonte en el camino cuando iban en socorro de los sitiadores de Siracusa. Auxilio que reciben los sitiados. Batalla naval entre atenienses y peloponesios junto a Naupacto. — [VII.] Mientras Demóstenes y Eurimedonte están en camino para reforzar a los atenienses que sitian Siracusa, los siracusanos libran una batalla naval contra los atenienses. — [VIII.] Llegan Demóstenes y Eurimedonte al campamento de los atenienses. Atacan de noche los parapetos de los siracusanos junto a Epípolas y son rechazados con grandes pérdidas. — [IX.] Después de celebrar muchos consejos, deciden los atenienses levantar el sitio de Siracusa, y al fin no lo hacen por una superstición. — [X.] Logran los siracusanos nueva victoria naval contra los atenienses y procuran encerrarlos en el puerto donde estaban. — [XI.] Ciudades y pueblos que intervienen en la guerra de Sicilia, así de una parte como de otra. — [XII.] Los siracusanos y sus aliados vencen de nuevo en combate naval a los atenienses, de tal modo que no pueden estos salvarse por mar. — [XIII.] Después de la derrota parten los atenienses de su campamento para ir por tierra a las villas y lugares de Sicilia que seguían su partido. — [XIV.] Los siracusanos y sus aliados persiguen a los atenienses en su retirada y los vencen y derrotan completamente. | [183] |
| [Libro VIII.] — [I.] Determinaciones de los atenienses, cuando supieron la derrota de los suyos en Sicilia, para continuar la guerra contra los peloponesios. La mayor parte de Grecia y el rey de Persia pactan confederación contra los atenienses. — [II.] Los de Quíos, de Lesbos y del Helesponto piden a los lacedemonios que les envíen una armada para resistir a los atenienses, contra los cuales querían rebelarse. Orden que sobre esto fue dada. — [III.] Algunos barcos de los peloponesios son lanzados del puerto del Pireo por los atenienses. Las ciudades de Quíos, Eritras, Mileto y otras muchas se rebelan contra los atenienses, pasándose a los peloponesios. Primera alianza entre el rey Darío y los lacedemonios. — [IV.] Los de Quíos, después de rebelarse contra los atenienses, hacen rebelar a Mitilene y a toda la isla de Lesbos. Recóbranla los atenienses y también otras ciudades rebeladas. Vencen a los de Quíos en tres batallas, y roban y talan toda su tierra. — [V.] Cercando los atenienses la ciudad de Mileto, libran batalla contra los peloponesios, en la cual cada contendiente alcanza en cierto modo la victoria. Sabiendo los atenienses que iba socorro a la ciudad, levantan el sitio y se retiran. Los lacedemonios toman Yaso. Dentro de ella estaba Amorges, que se había rebelado contra el rey Darío, y lo entregan al lugarteniente de este rey. — [VI.] Cercada la ciudad de Quíos por los atenienses, Astíoco, general de la armada de los peloponesios, no quiere socorrerla. Segundo tratado de confederación y alianza con Tisafernes. — [VII.] Victoria naval de los peloponesios contra los atenienses. Los caudillos de los peloponesios, después de discutir con Tisafernes algunas cláusulas de su alianza, van a Rodas y la hacen rebelar contra los atenienses. — [VIII.] Siendo Alcibíades sospechoso a los lacedemonios, persuade a Tisafernes para que rompa la alianza con los peloponesios y la haga con los atenienses. Los atenienses envían embajadores a Tisafernes para ajustarla. — [IX.] Derrotados los de Quíos en una salida que hicieron contra los sitiadores atenienses, son estrechamente cercados y puestos en grande aprieto. Las gestiones de Alcibíades para pactar alianza entre Tisafernes y los atenienses no dan resultado. Renuévase la alianza entre Tisafernes y los lacedemonios. — [X.] Gran división entre los atenienses, lo mismo en Atenas que fuera de ella, y en la armada que estaba en Samos, por el cambio de gobierno de su república, que les causó gran daño y pérdida. — [XI.] Sospechan de Tisafernes los peloponesios porque no les daba el socorro que les había prometido, y porque Alcibíades había sido llamado por los atenienses de la armada, ejerciendo la mayor autoridad entre ellos, que empleaba en bien y provecho de su patria — [XII.] Divididos los atenienses por la mudanza en el gobierno popular de la república, procuran establecer algún acuerdo entre ellos. — [XIII.] Victoria de los peloponesios contra los atenienses cerca de Eretria. El gobierno de los cuatrocientos queda suprimido y apaciguadas las discordias. — [XIV.] Las armadas de los atenienses y peloponesios van al Helesponto y se preparan para combatir. — [XV.] Victoria de los atenienses contra los peloponesios en el mar del Helesponto. | [263] |