Al principio fue habitada Sicilia por muchas y diversas naciones, siendo los primeros los cíclopes y los lestrigones, que tuvieron solamente una parte de ella. No sé decir qué nación era esta ni de dónde fueron, ni a dónde pararon, ni sé otra cosa más que lo que los poetas dicen, y los que de estos tienen noticias. Después fueron los sicanos los primeros que la habitaron, los cuales dicen haber sido los primitivos moradores y que nacieron en aquella tierra; mas se ve claramente lo contrario, siendo en su origen iberos, llamados sicanos, del nombre de un río que está en Iberia, llamado Sicano, y que echados de su tierra por los ligures, se acogieron a Sicilia, la cual, por el nombre de ellos, llamaron Sicania, pues antes se llamaba Trinacria, y aun al presente los de aquella nación tienen algunos lugares de dicha isla a la parte de occidente.

Después de tomada Troya, algunos troyanos que huyeron de ella por temor a los griegos, se acogieron a tierra de los sicanos, donde hicieron su morada, y así troyanos como sicanos fueron llamados élimos, y habitaron dos ciudades, a saber: Erice y Egesta.

Tras de estos fueron a morar allí algunos focenses de los que, a la vuelta de Troya, arrojó una tormenta a las costas de Libia, desde donde pasaron a Sicilia.

Cuando los sicilianos fueron de Italia, siendo lanzados de allí por los ópicos, como es verosímil y dicen comúnmente, pasaron en dos bateles con la marea, aprovechando el tiempo oportuno para ello, porque el pasaje es muy corto. Parece claramente que debió suceder esto, porque aun hoy día hay sicilianos en Italia, la cual fue así nombrada de un rey de Arcadia llamado Ítalo.

Estos sicilianos pasaron en gran número, de manera que vencieron en batalla a los sicanos, obligándoles a retirarse a la parte de la isla que está hacia el mediodía, y con esto mudaron el nombre a la isla, llamando Sicilia la que antes llamaban Sicania. Porque a la verdad, ocuparon la mayor parte de los buenos lugares de ella, y los tuvieron, desde su primera invasión hasta que los griegos llegaron, por espacio de trescientos años. Aun ahora tienen lugares mediterráneos que están hacia las partes de Aquilón.

Durante este tiempo los fenicios fueron a habitar una parte de la isla en algunas pequeñas islas allí cercanas para tratar y negociar con los sicilianos; mas después, habiendo pasado muchos griegos por mar a la isla, dejaron la navegación, avecindáronse en la isla, y fundaron tres ciudades en los confines de los élimos, que fueron Motia, Solunte y Panormo, confiados de la amistad que tenían con los élimos, y también porque por aquella parte hay muy poco trecho de mar para pasar de Sicilia a Cartago. De esta manera, y por tanto número de diversas gentes bárbaras, fue habitada la isla de Sicilia.

Los griegos calcídeos que salieron de Eubea al mando de Tucles, fueron los primeros que allí arribaron, fundando la ciudad de Naxos, y fuera de ella edificaron el templo de Apolo Arquegeta, que allí se ve hoy día, donde, cuando quieren salir fuera de la isla, hacen primeramente sus votos y sacrificios.

Un año después de la llegada de los calcídeos, el corintio Arquias, que procedía de los descendientes de Hércules, fue a habitar aquel lugar donde al presente está Siracusa, habiendo primeramente lanzado de allí a los sicilianos que la tenían, y estaba entonces aquella ciudad toda fundada en tierra firme, sin que la mar la tocase por ningún punto. Mucho tiempo después se acrecentó la parte que entra dentro de la mar, que ahora está cercada de muralla, la cual, por sucesión de tiempo, se pobló en gran manera.

Siete años después de fundada Siracusa, Tucles y los calcídeos salieron de Naxos, expulsaron a los sicilianos que habitaban en la ciudad de Leontinos, y la tomaron, y lo mismo hicieron en la ciudad de Catana, de donde lanzaron a Evarco, que los de la tierra decían había sido el primer fundador.

En este mismo tiempo Lamis fue de Mégara para habitar en Sicilia y asentó, con la gente que llevaba para poblar, junto a un río llamado Pantacias, y un lugar nombrado Trótilo. Desde allí pasó a habitar con los calcídeos, en la ciudad de Leontinos, y por algún tiempo gobernaron la ciudad juntamente; mas, al fin, por discordias y disensiones le echaron de ella, y fue con su gente a morar a Tapso, donde murió. Muerto Lamis, los suyos abandonaron la comarca, y mandados por un rey siciliano nombrado Hiblón, que había entregado la tierra a los griegos por traición, vinieron a morar a Mégara. Del nombre de este rey fueron llamados hibleos, y doscientos cuarenta y cinco años después que allí llegaron, los expulsó un rey de los siracusanos nombrado Gelón.