Al ver los atenienses a Gilipo y los siracusanos ir de pronto contra ellos, quedaron muy turbados al principio, aunque después se aseguraron y pusieron a punto de batalla para salir contra sus enemigos.
Antes de que se acercasen las huestes de Gilipo, les envió a decir por medio de un trompeta, que si querían partir de Sicilia dentro de cinco días con su bagaje, y todas sus cosas en salvo, de buen grado harían con ellos tratado de paz. De esta demanda no hicieron caso los atenienses, regresando el trompeta sin ninguna respuesta. Así se prepararon ambas partes para dar la batalla.
Viendo Gilipo que los siracusanos estaban desordenados, y que apenas los podía poner en orden, pareciole que sería mejor hacerlos retirar, y reunir en algún lugar más espacioso.
De igual manera, Nicias no quiso que marchase su gente adelante, sino que los hizo a todos detener puestos a punto de batalla junto a los muros y parapetos.
Observando esto Gilipo, mandó retirar los suyos a un collado allí cerca llamado Temenitis, donde alojó todo su ejército.
Al día siguiente sacó la mayor parte de sus tropas en orden de batalla hasta cerca del fuerte de los atenienses, para estorbarles que pudiesen socorrerse unos a otros. Por otra parte, envió una banda de su gente a un castillo que tenían los atenienses llamado Lábdalo, al cual tomaron por asalto y mataron a todos los que hallaron dentro, sin que los otros atenienses lo pudiesen ver ni oír.
Este mismo día los siracusanos tomaron un trirreme de los atenienses cuando iba a entrar dentro del gran puerto.
Después comenzaron a hacer un muro que llegaba desde la ciudad hasta encima de Epípolas, y labraron otro al través contra el muro de los atenienses para impedir, si se lo dejaban acabar, que los atenienses cercaran la ciudad completamente.
Acabado el muro que querían hacer desde su campo hasta la mar, los atenienses se retiraron a su fuerte en lo más alto de él. Y porque una parte del muro estaba baja, Gilipo fue de noche con su gente hacia él, pensando tomarlo, mas sentido por los que hacían la guardia, les salieron a su encuentro y fuele forzoso retirarse muy despacio sin hacer ruido alguno. Después los atenienses alzaron más el muro y dejaron en guarda algunos soldados de los de su propia tierra. Por las otras partes pusieron otros de la gente de sus aliados.
También pareció a Nicias que era necesario cercar de muro el lugar llamado Plemirio, que es una roca o cerro frente a la ciudad que penetra en la mar y llega hasta la entrada del gran puerto, siendo cierto que si le tenía fortificado, las vituallas y otras provisiones necesarias que entraban por mar podrían desembarcar más fácilmente teniendo gente de guarnición cerca del puerto, a donde antes no podían llegar, quedando muy lejos, por lo cual los barcos que llegasen no podían darles socorro de pronto. Hizo esto con propósito de ayudarse de la armada y del ejército de tierra cuando Gilipo llegara, para lo cual mandó embarcar una parte de su gente y la llevó hasta aquel lugar de Plemirio, haciéndolo cercar y fortificar con tres muros y fuertes, y metiendo allí una parte del bagaje. Junto a Plemirio podían guarecerse sus naves grandes y pequeñas.