Cargado de conejos, Y muerto de calor, Una tarde de lejos A su casa volvía un Cazador. Encontró en el camino,5 Muy cerca del lugar, A un amigo y vecino, Y su fortuna le empezó a contar. "Me afané todo el día (Le dijo); pero ¡qué!10 Si mejor cacería No la he logrado, ni la lograré. "Desde por la mañana Es cierto que sufrí Una buena solana;15 Mas mira qué gazapos traigo aquí. "Te digo y te repito, Fuera de vanidad, Que en todo este distrito No hay cazador de más habilidad."20 Con el oído atento Escuchaba un Hurón Este razonamiento, Desde el corcho en que tiene su mansión. Y el puntiagudo hocico25 Sacando por la red, Dijo a su amo: "Suplico Dos palabritas, con perdón de usted. "Vaya, ¿cuál de nosotros Fué el que más trabajó?30 ¿Esos gazapos y otros Quién se los ha cazado sino yo? "¡Patrón! ¿tan poco valgo, Que me tratan así? Me parece que en algo35 Bien se pudiera hacer mención de mí." Cualquiera pensaría Que este aviso moral Seguramente haría Al Cazador gran fuerza; pues no hay tal.40 Se quedó tan sereno Como ingrato escritor Que del auxilio ajeno Se aprovecha, y no cita al bienhechor.

FÁBULA LIII

El Gallo, el Cerdo y el Cordero

(Suelen ciertos autores sentar como principios infalibles del arte aquello mismo que ellos practican.)

Había en un corral un gallinero; En este gallinero un Gallo había; Y detrás del corral, en un chiquero, Un Marrano gordísimo yacía. Ítem más, se criaba allí un Cordero,5 Todos ellos en buena compañía; Y ¿quién ignora que estos animales Juntos suelen vivir en los corrales? Pues (con perdón de ustedes) el Cochino Dijo un día al Cordero: "¡Qué agradable,10 Qué feliz, qué pacífico destino Es el poder dormir! ¡Qué saludable! Yo te aseguro, como soy gorrino, Que no hay, en esta vida miserable, Gusto como tenderse a la bartola,15 Roncar bien y dejar rodar la bola." El Gallo por su parte al tal Cordero Dijo en otra ocasión: "Mira, inocente, Para estar sano, para andar ligero, Es menester dormir muy parcamente.20 El madrugar, en Julio u en Febrero, Con estrellas, es método prudente, Porque el sueño entorpece los sentidos, Deja los cuerpos flojos y abatidos." Confuso, ambos dictámenes coteja25 El simple Corderillo, y no adivina Que lo que cada uno le aconseja No es más que aquello mismo a que se inclina. Acá entre los autores ya es muy vieja La trampa de sentar como doctrina30 Y gran regla, a la cual nos sujetamos, Lo que en nuestros escritos practicamos.

FÁBULA LIV

El Pedernal y el Eslabón

(La naturaleza y el arte han de ayudarse reciprocamente.)

Al eslabón de cruel Trató el pedernal un día, Porque a menudo le hería Para sacar chispas de él. Riñendo éste con aquél,5 Al separarse los dos, "Quedaos, dijo, con Dios. ¿Valéis vos algo sin mí?" Y el otro responde: "Sí, Lo que sin mí valéis vos."10 Este ejemplo material Todo escritor considere, Que el largo estudio no uniere Al talento natural. Ni da lumbre el pedernal15 Sin auxilio de eslabón, Ni hay buena disposición Que luzca faltando el arte. Si obra cada cual aparte, Ambos inútiles son.20